A la Gran Familia LAB


Queridísimos compañeros:

Les escribo con real tristeza al ver lo que está pasando con nuestro amado Lloyd Aéreo Boliviano, la aerolínea más antigua y prestigiosa de Sudamérica; empresa de la cual formo parte desde hace 9 años, los mejores de mi vida.

Como la presente es una nota personal, me voy a permitir entrar en detalles que quizás no interesen a la mayoría pero que, sin embargo, me gustaría comentarles para que lo tengan en cuenta.

Quisiera que ésta pudiera transmitir esperanza antes que dolor, pero las circunstancias actuales no dan para falsear sonrisas.

Estamos en un momento de total confusión. Los que veías como tus amigos y compañeros ahora ni siquiera te saludan (si tienes suerte de que no te insulten); aquellos con los que compartiste momentos singulares -como sólo los trabajadores del Lloyd pueden compartir- anécdotas inolvidables, familiaridad, compañerismo, intimidad, hoy parecen haber olvidado que el LAB es una familia.

La confusión es tal que si algún ex-trabajador volviera a la empresa hoy en día para ver qué es lo que ha pasado, se sentiría peor que sapo en asamblea de pollos… el hangar ocupado como dormitorio y comedor, los equipos de la empresa haciendo las veces de cadalsos u horcas públicas, oficinas cerradas con candado, personas externas a la empresa ocupando áreas que deberían ser estériles, la mitad de las oficinas funcionando con la mitad del personal acostumbrado… en fin, un cuadro de anarquía que ni Camus podría pintar mejor (aunque si, describirlo con maestría).

Si este hipotético ex-trabajador no estuviera enterado de cómo llegamos a esta situación, ¿Cómo se lo explicaría? ¿Dónde comenzaría?

Lo común sería hacer como los medios de comunicación: olvidar el fondo y perderme con detalles en la forma, olvidar lo importante y redundar en lo sensacionalista, olvidar el pasado y mostrar sólo lo más reciente y calientito.

Sin embargo, tengo memoria…

Recuerdo cuando todavía no había sido contratado y hubo la fiebre de la capitalización. Recuerdo las protestas en todas partes para evitar que el LAB corriera con esa suerte. Recuerdo también, que no se escuchó a nadie y que, a pesar de estar viciada de nulidad por cualquier lado que la veías, se concedió la licitación a la nefasta VASP.

Fue en esos años, con el LAB “capitalizado” y en manos de los filibusteros Canhedo, que el 22 de octubre de 1997 vine a formar parte de esta familia la cual me acogió en su seno y desde ese día comencé una carrera que me dio satisfacción tras satisfacción a medida que pasaron los años.

No digo que todo haya sido un vaso de leche… hubieron problemas como en todas partes… como en las mejores familias… pero todo parte de lo que podríamos llamar “gajes del oficio”.

Mi vida en el LAB comenzó en el Aeropuerto Jorge Wilsterman “antiguo” en septiembre. Tuve que trabajar dos meses sin sueldo (como muchos otros), antes que me ratificaran en planilla. Esa era la costumbre de los brasileros.

Después de dos años, el 99, me encontré debatiéndome entre la vida y la muerte por negligencia de un dentista. La infección de una muela llegó hasta el punto de ocasionarme un cuadro de septicemia muy depauperante que se agravaba con cada hora y la prognosis de los médicos de la Caja Petrolera era que pronto encontraría mi destino.

Entonces tuve mi oportunidad dorada de experimentar aquello que llamamos “la Gran Familia LAB”.
De pronto no estaba sólo. Mi familia y yo no estábamos solos porque teníamos nuestra GRAN FAMILIA, las compañeras y compañeros del Lloyd Aéreo Boliviano.

Yo le debo mi vida al Lloyd, pero no sólo al Lloyd como Institución, sino a cada uno de ustedes, queridos compañeros y compañeras que nunca me abandonaron.

Por alguna razón el seguro no podía correr con “todos” los gastos y mis padres estaban desesperados porque el tratamiento y las medicinas ya comenzaban a hacerse sentir en su frágil economía, mientras yo, que sólo llevaba 2 años en la empresa, no tenía ni un quinquenio para contribuir con mi propia recuperación.

No se dejó esperar mi nueva Familia. Mis hermanos y hermanas de Despachos Tráfico tomaron cartas en el asunto y organizaron colectas logrando recaudar suficiente dinero para cubrir gran parte de lo que el seguro me negaba.

No dudo (pero no lo sé, ya que estaba hospitalizado), que hicieran pasar las listas por todas las oficinas para que cada uno autorice un cierto monto a descontarse de su sueldo, como a lo largo de los años he visto que se ha hecho por muchos otros compañeros con el mismo amor y fraternidad.

Inclusive compañeros del exterior enviaron sus aportes sin siquiera haberme visto una sola vez la cara, o conocido ni por si acaso.

Después de casi 20 días de hospitalización en el Séton, no se vislumbraba otra alternativa para mí que trasladarme a los Estados Unidos ya que en nuestro medio no encontramos esperanza y día que pasaba perdía, de a dos kilos, la vida.

Hubiera querido ver desde afuera la ambulancia que, desde el Séton, partió una buena noche de diciembre –escoltada por varios trabajadores del Lloyd- rumbo al nuevo aeropuerto donde me esperaba el avión que me llevaría en un viaje que parecía sin retorno.

Al abordar la nave en mi silla de ruedas cargada por cuatro trabajadores del LAB, grande fue mi sorpresa al ver la plataforma sembrada de mis compañeros, camaradas de trabajo, que uno a uno subieron a la cabina a despedirse y desearme suerte (todos conocían que el panorama no era alentador).

Al aterrizar en Miami, hasta la tripulación nos sorprendió con un sobre, en que los asistentes y tripulación de comando habían aportado con sus viáticos.

Como quince días después, y gracias a las oraciones de todos ustedes, regresé a Cochabamba a pasar la Navidad con mis seres queridos y pude ver la llegada del nuevo milenio completamente recuperado.

Nunca dejaré de agradecer a mi GRAN FAMILIA la oportunidad que tuve de recuperar mi salud, y de poder volver a trabajar a Lloyd Aéreo para mantener a mi hija y seguir aportando al desarrollo de mi país.

Tuve que mencionar este episodio para mostrarles lo mucho que le debo al Lloyd y para recordarme a mi mismo dónde debo poner mis gratitudes.

A mi el Señor Asbun no me ha dado nada. No me ha contratado, no me dice que pensar, ni que decir ni cómo hacerlo. Nunca he hablado con ese señor y hasta donde yo sé, a mi no me conoce ni de vista.

Lo cual me lleva a donde me quedé cuando hacía memoria…

…La VASP se hizo cargo del LAB y comenzó “una de robar”, pero de Padre y Señor mío y eso lo saben todos porque todos lo han visto. Las turbinas, los repuestos, las acciones de SITA, la plata contante y sonante en maletines, hasta vajillas de Business Class, todo se lo llevaban ante los ojos de los trabajadores.

Y cuando los trabajadores decretaban un paro… los pilotos salían a volar.

Después de un tiempo, y cuando la situación ya no se podía aguantar más, los trabajadores de base presionamos para que salgan los Canhedo… y al fin, (en resumen) se fueron.

Con bombos y sonajas recibimos a Asbun como “salvador” del LAB aunque habían voces que desde varios sitios nos advertían que “sin plata” se estaba haciendo de una AEROLÍNEA.

No quisimos escuchar más. Chochos nos quedamos con la nueva Administración y los Trabajadores nos embarcamos en el sueño de recuperar el Lloyd. Pusimos el hombro como ninguna otra fuerza laboral hubiera hecho en otra compañía donde no se sintiera parte de la Familia.

Muchos meses nos tuvieron con pagos de hasta 5 % de nuestro salario y las pocas veces que los trabajadores intentábamos hacer un paro por nuestros salarios… los pilotos… salían a volar, compañeros.

Pero cuando ya parecía que habíamos llegado al último aliento de subida, comenzamos nuestra bajada… pero hacia ATRÁS.

Los Pilotos de ASPLAB, ricachones que nunca apoyaron una huelga de los Trabajadores de Base, de repente decidieron echar todo nuestro esfuerzo por la borda y detuvieron la Empresa durante 9 días y entonces comenzó nuestra verdadera vía crucis.

La Administración decretó vacación colectiva sin avisar a nadie y cometió otro error tan malo como el de ASPLAB. Los trabajadores de base nos vimos abandonados por la Administración y también por nuestra dirigencia natural (La FSTLAB), que de todos modos ya no contaba para nada porque hace tiempo había dejado de gozar de nuestra confianza.

Este error fue capitalizado muy bien por ASPLAB que absorbió hábilmente a algunos trabajadores que, perdidos, buscaban refugiarse en algún lado de la inminente quiebra que auguraba esta intempestiva “vacación”.

Se sucedieron los hechos y las justas reivindicaciones laborales de ASPLAB cedieron el paso a una demanda de carácter personal e intransigente que poco a poco se convirtió en consigna y balido: ¡Fuera Asbun!

Y si se va Asbún, y al final resulta que, siempre, nos ha robado ¿Cómo le cobramos?

Los medios manejan la información de que hay dos frentes: los Anti-Asbún y los Pro-Asbún.

Nada más lejos de la verdad. Es obvio que una parte, de ser Pro-sueldos se convirtió en Anti-Asbún, pero la otra, sólo está de parte de la Institucionalidad de las Leyes y el Estado de Derecho que debería estar vigente en el país.

El Interventor nombrado por el Gobierno ha dicho que la intervención ha concluido, que se han presentado conclusiones y RECOMENDACIONES entre las cuales figura el pago de sueldos devengados, el pago de aportes a las AFP y al Seguro.

¿A quién creen que le hizo estas recomendaciones el Interventor? ¿A Richard Vaca? ¿Al Dr. Ritter? ¿O a la Administración?

Me contaron que el Gobierno de Evo Morales no tiene ningún amor por el LAB, compañeros; ellos ven este conflicto como una pelea entre ricos (pilotos y Asbun), o una pelea entre k’aras. Están esperando que nos vayamos a pique, quizás para conformar una línea aérea indigenista o bolivariana, o algo así. Por Dios, espero que no sea verdad.

A Jimmy Issa no le queda nada de amor por el LAB, el señor ya ha retirado su amor en calidad de quinquenios y en este momento no le puede interesar lo que los demás trabajadores hagamos con nuestros beneficios porque él ya los ha cobrado.

Lo mismo se puede decir de otros malos dirigentes que hicieron lo propio y que ni siquiera ya trabajan aquí, pero siguen manipulando a nuestros hermanos y hermanas, llevándolos por el camino directo hacia la cesantía.

Apuntan sus dedos acusadores, ávidos de proferir el más reciente insulto “pingüi” y sindican de corruptos a los que no piensan como ellos, o no saltan como ellos.

¿No es corrupción viajar de un lado al otro con PASE TRIPULANTE, sin ser siquiera tripulante ni trabajador del LAB, señor Sejas?

¿No es corrupción acaso, enviar a sus hijos al extranjero, utilizando boletos ID50 que no le corresponden de una empresa que necesita cada centavo, señor Ritter?

¿No es, por ventura, corrupción arrastrar a los compañeros a perpetrar interferencias ilícitas de hangares aeronáuticos, instalaciones de una aerolínea, calles de rodaje y pista activa de un aeropuerto internacional, arriesgando sus fuentes de trabajo y hasta su seguridad física por unos intereses mezquinos, señor Vaca?

A estos señores, a mi juicio, no les queda nadita de amor por el Lloyd Aéreo Boliviano.

¿Quién nos garantiza que, una vez que los pilotos “compren” el paquete accionario de Asbun, no encontraremos después que ellos también estaban de palos-blancos de algún otro innombrable? Porque a los trabajadores no nos va a alcanzar para ser nuestros propios jefes ¿Ellos querrán ser nuestros jefes?

Detrás de esta intransigencia se adivina un largo brazo rosado desde el norte y otro verde/morado con “A” mayúscula del oriente. Cuidado.

Existe una persona que, si quisiera, podría arreglar esta situación de un solo plumazo y se llama Juan Evo Morales Ayma, el Presidente de todos los bolivianos. Lo que sucede es que está dejando pasar el conflicto del Lloyd como uno de los otros 19 elefantes que sirven para camuflar aquel que él mismo está intentando hacer pasar por delante de las narices del pueblo boliviano, según una metáfora del periodista Carlos Valverde.

Yo pienso que los trabajadores del Lloyd debemos unirnos para EXIGIR a este gobierno que CUMPLA CON SU RESPONSABILIDAD ANTE LA LEY Y ANTE LOS CIUDADANOS DE BOLIVIA.

Debemos exigir que el Gobierno de Evo Morales tome cartas en el asunto para que, de una vez por todas, se sienten los responsables (Asbun y AFPs), y se hagan cargo del LAB hasta que se pueda llegar a alguna solución que saque al Lloyd del fango en el que lo han hundido, pero no podemos quedarnos así, con la empresa tomada ilegalmente.

El Presidente Evo Morales tiene que entender que el Lloyd es Patrimonio de Bolivia y está obligado a defenderla y cuidarla, cueste lo que cueste, le guste o no.

Por favor, amigos, están en juego no sólo nuestras fuentes de trabajo, si no, el sueño de nuestros abuelos y la esperanza de que exista un Lloyd Aéreo Boliviano para nuestros hijos y nietos en el futuro.

No dejemos que el Lloyd desaparezca. No dejemos que esta GRAN FAMILIA LAB quede como un simple recuerdo en la vida de tantos bolivianos y bolivianas.

Levantemos ya las medidas de presión y pongámonos a trabajar para sacar adelante nuestra empresa… una vez más.

Gracias por su paciencia.

Con todo respeto,

Pablo Alvestegui
Código LAB 34932
CI: 2737065 OR

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