¿Separatistas?



¿Separatistas?
Manfredo Kempff Suárez*

El gran negocio del Gobierno nefasto de Evo Morales es acusar de separatistas a los cambas, centrando, por supuesto, su artillería en Santa Cruz. Además, hacerlo cuando ilustres dignatarios y altos funcionarios de organismos como la OEA nos visitan, el negocio es doble. La esperanza es que los ilustres visitantes no se dejen meter los dedos en la boca, que hablen con distintos sectores, de distintas regiones, para que se lleven una idea cabal de lo que es querer autonomía y forzar un separatismo que no tiene pies ni cabeza.

Evo Morales es un gran manipulador —el ´gran manipulador´, se lo podría llamar— porque no se aparta de su papel de víctima, un papel de pobre, de infeliz, de incomprendido, de excluido, de maltratado. Quiere ser, a toda costa, un Mandela, existiendo años luz de diferencia entre uno y otro, en cultura, estudios y sobre todo en patriotismo. Lo que falta es que los chupamedias de S.E. le insinúen que se compare con Ghandi. Eso sería redondo: la resistencia pasiva ante los canallas oligarcas imperialistas. Un pobre indio sufriendo el embate del imperio camba. ¡Coño!

Los verdaderos separatistas son los indígenas collas, que, como nos ha recordado Humberto Vacaflor, hablan de la República del Kollasuyo o del Tawantinsuyo, es decir que excluyen a dos tercios del territorio boliviano. Es por eso que el senador Roberto Ruiz ha afirmado que Bolivia será la de las autonomías, porque, claro, los que quieren cambiar el nombre a la nación, la bandera, las creencias religiosas, son los auténticos separatistas. Es contra ellos contra los que hay que luchar con ideas y debates. Y eso es lo que deben anotar los amables delegados que vienen a examinar a este bicho raro que es Bolivia.

Si se tratara de que en Santa Cruz exista una corriente separatista, yo sería el primero en oponerme. Y me opondría porque sería un error fatal deshacer a la nación por mala que sea. Pero, para los cambas y chapacos, sería —hablando de billetes y dejando el patrioterismo— perder el mercado más grande que tenemos. Al día siguiente de la separación estaríamos con los collas firmando acuerdos de integración económica.

Este es el Gobierno separatista por excelencia. Evo Morales con su verborrea inculta y con su maquinaria propagandística, está creando un odio contra el oriente que es de temer. A los cambas —siempre fuimos simpáticos en La Paz por ejemplo— nos están empezando a detestar. Y lo digo con mucha pena, porque luego de tantísimos años viviendo en La Paz, jamás nadie (que no fuera algún borracho estúpido) me hizo pasar un mal momento por mi condición de cruceño. Todo lo contrario: los paceños me han querido nacionalizar con su enorme afecto. Y mi retribución es exactamente igual: tengo en La Paz a mis mejores amigos. Cuatro llok\’allas dementes no pueden cambiar esto.

*Manfredo Kempff S. es escritor y diplomático.

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One comment

  1. Janeth · agosto 15, 2008

    Amigo Manfredo, tu escrito esta lleno de odio y rencor, increible que seas miembro de la Nacion Camba y ahora escribas sobre unidad y manipulacion, cuando antes del mismo gobierno de Evo Uds. ya tenian todo planeado dividir el pais, republica de la nacion camba. Lamentablemente para Uds. Evo gano y no se dejo comprar con ningun sicario economico y menos con Uds. no sea Ud. cinico ahora se dicen Victimas Uds. que maneja a las personas en Santa Cruz. El Leon cree que todos son de su condicion. ???

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